Limpiar sí, dejarte el sueldo no: cómo reducir el consumo energético al limpiar tu casa

Febrero es sinónimo de limpieza… pero con cabeza

Tras el arranque de año, muchas casas vuelven a la rutina: coladas pendientes, repaso general, orden y algo de mantenimiento.

El problema es que, sin darnos cuenta, limpiar puede convertirse en una de las principales fuentes de consumo energético del mes si repetimos hábitos que parecen inofensivos.

Más tiempo en casa, más uso de electrodomésticos

En invierno pasamos más horas en casa, lo que suele traducirse en más lavadoras, más lavavajillas, más secadora (si la hay) y más aspiradora.

Y ahí es donde se cuela el típico “no pasa nada por una más”:

  • ciclos extra,

  • cargas a medias,

  • y aparatos que rinden peor por falta de mantenimiento.

La buena noticia: limpiar bien no es gastar más. Normalmente es justo al revés.

Vídeo: Pere te explica 3 trucos de limpieza para ahorrar energía en casa

En este vídeo, Pere, nuestro ingeniero, comparte tres hábitos sencillos para limpiar igual de bien consumiendo menos:

1) Revisa los filtros (lavavajillas y secadora)

Si el filtro está sucio, el aparato trabaja más para conseguir lo mismo. Resultado: más tiempo, más esfuerzo y más consumo.

2) Usa el programa eco sin miedo

El programa eco tarda más, sí, pero está diseñado para optimizar agua y energía. Menos temperatura, ciclos más eficientes y mismo resultado.

3) Evita la “lavadora de dos prendas”

Una lavadora medio vacía consume casi lo mismo que una llena. Mejor esperar a una carga adecuada y hacer menos ciclos, pero bien aprovechados.

Limpieza sí. Pero con cabeza.

El mantenimiento también es ahorro

Filtros sucios, gomas obstruidas o cal acumulada hacen que los electrodomésticos pierdan eficiencia y consuman más.

Con unos minutos de mantenimiento básico:

  • reduces consumo,

  • alargas la vida útil del aparato,

  • y evitas picos innecesarios en la factura.

Controla tu consumo con CreaEnergia

Desde la app puedes identificar picos de consumo y relacionarlos con hábitos concretos, como días de limpieza intensiva.

Así ajustas tu rutina sin renunciar a una casa limpia.
Porque ahorrar energía no va de hacer menos: va de hacerlo mejor.