Luz sí, derroche no: cómo iluminar la casa sin gastar de más

En enero los días son cortos, pero tu rutina no.
Trabajas, estudias, cocinas y descansas cuando ya es de noche, lo que convierte a la iluminación en una parte clave del consumo energético del hogar.

Iluminar bien no significa iluminar más, sino iluminar mejor.

Más horas de luz artificial = más riesgo de derroche

Durante el invierno es fácil encender luces desde primera hora de la tarde y olvidarse de ellas hasta irse a dormir.
Ese uso prolongado, si no se gestiona bien, acaba reflejándose en la factura.

La clave está en adaptar la iluminación a tu rutina real, no al revés.

LED: el primer paso obligatorio

Las bombillas LED consumen hasta un 80% menos que las tradicionales y duran mucho más.
Cambiar a LED no es solo una decisión eficiente, también es una inversión a medio plazo.

Si todavía tienes bombillas antiguas en casa, enero es un buen momento para hacer el cambio.

Ilumina zonas, no metros cuadrados

No necesitas encender toda la casa para estar cómodo.
Iluminar correctamente zonas concretas —escritorio, cocina, sofá— reduce el consumo sin perder confort.

La iluminación puntual es más eficiente y mucho más agradable.

Iluminación inteligente: comodidad que ahorra

Programar encendidos y apagados evita olvidos, uno de los grandes enemigos del ahorro energético.
Además, poder controlar las luces desde el móvil hace que la eficiencia sea parte de tu rutina, no un esfuerzo extra.

Mide y ajusta

Con la app puedes ver cómo influye la iluminación en tu consumo diario y ajustar hábitos de forma sencilla.

Cuando entiendes tu consumo, iluminar tu casa bien deja de ser un problema y se convierte en una decisión consciente.